• Juan Carlos Martínez

El dilema ético en el ejercicio de la ingeniería

En el desenvolvimiento de nuestro trabajo como Ingenieros, constantemente nos enfrentamos con la toma de decisiones, generalmente de tipo técnico. Sin embargo, también nos hemos encontrado, al decidir sobre estos aspectos técnicos, situaciones que nos hacen dudar sobre cuál decisión tomar, sobretodo, si también recibimos presiones, externas, por parte de personas o agentes externos interesados en el resultado de nuestras decisiones, o internas, como nuestra propia conciencia. ¿Cómo afrontar estas decisiones? ¿Afectarán a otras personas lo que decidamos? ¿Qué tipo de impacto causarán? ¿Serán positivos o negativas?


Seguro que usted se ha de sentir identificado con lo que he manifestado en el párrafo anterior. Y así seguirá siendo, no solo a lo largo de su ejercicio profesional, sino de su vida misma. Son constantes los dilemas éticos profesionales a los cuales nos enfrentamos constantemente. Ante una encrucijada, no siempre está claro cuál decisión tomar, sin embargo, es claro para nosotros desde el inicio que ante ella, hay que tomar alguna decisión. Entre esos dilemas tenemos el conflicto de intereses, el desequilibrio entre lo que consideramos justo o no, mantener la confidencialidad de nuestro trabajo, el incumplimiento de normas o reglas, la integridad, la honradez, entre muchos otros. ¿Cómo enfrentar estos dilemas con resultados beneficiosos para los involucrados y minimizando o sin que haya perjuicios ni afectados?

Las decisiones que tomamos como Ingenieros impactan a la sociedad. Imagen: prensa.com

La Ingeniería, según el Diccionario de la Real Academia Española, es el “conjunto de conocimientos orientados a la invención y utilización de técnicas para el aprovechamiento de los recursos naturales o para la actividad industrial”. En lo personal, creo que ingeniería es, tanto ciencia como arte. Es ciencia, por cuanto ese conjunto de conocimientos se aplican para la transformación de las materias primas y del entorno, mediante la observación, el razonamiento y la aplicación de principios y leyes, generalmente aceptados, y es arte, porque implica la capacidad y habilidad para llevar a cabo esta transformación. No en todos los casos, se da un balance entre ciencia y arte cuando hacemos Ingeniería, por lo tanto, el equilibrio se da con la valoración que se hace, en cuanto al perjuicio o beneficio que puedan causar.


Y es la ética la base que nos permite tener esta valoración, o sea, una conceptualización de la situación, en función de un sistema de creencias que se aplican en la vida práctica. La ética es, por lo tanto, una manera de concebir o conceptualizar las cosas. Algunos autores argumentan que este sistema de creencias se basa en la moral del individuo o de la sociedad, lo que la hace relativa, a mi concepto. Sin embargo, soy de los que considera que la ética, debe ser universal, independientemente del sistema moral del individuo o del grupo social en el que permanece. La ética, ni es ciencia, porque ésta es una concepción científica desde el punto de vista del científico, ni es arte porque no es una valoración estética de una situación que se hace desde la perspectiva del que aprecia, pero, ciertamente, las vincula.

Debemos ser competentes y conscientes del impacto de nuestro trabajo en la sociedad.

Por eso, los dilemas profesionales ante los cuales nos enfrentamos en nuestro ejercicio, deben ser resueltos desde la perspectiva ética, por lo tanto, es nuestro “deber ser” éticos en la profesión y no solamente “ser” profesionales o ser éticos. Este debate entre el ser y el deber ser acumula páginas y páginas de opiniones y debates entre filósofos, lo cual no es menester de este texto.


Los ingenieros, entonces, todo el tiempo tomamos decisiones que afectan o impactan a otros, a nuestros clientes, a la comunidad, a la sociedad, a nosotros mismos y a nuestras familias. Las repercusiones de nuestra actuación, influyen en el mundo que precisamente, pretendemos construir con nuestro trabajo, las cuales pueden ser de aceptación o rechazo. Conociendo esto, y ante la duda en el caso de enfrentarnos ante un dilema ético, nos basamos en nuestro sistema de valores para tomar decisiones, en un sistema de creencias, y, es por ello, que muchas profesiones cuentan con un código de ética, tal como los Ingenieros y Arquitectos de Panamá, tenemos. Este tema lo analizaremos en otro texto.


No solo debemos ser competentes en nuestra profesión de ingenieros, sino conscientes de que nuestro trabajo influirá en la sociedad en que nos desenvolvemos y pensar en qué tipo de ingenieros somos y queremos ser. Por eso, tenemos que ser éticos como personas y como ingenieros, porque diariamente, tomamos y tenemos que asumir las consecuencias, de las decisiones que diariamente adoptamos y que éstas deben como propósito, transformar al mundo en una sociedad más inclusiva, más respetuosa con el ambiente, más justa y equitativa.


La ética es una concepción valorativa de la vida, dice el filósofo Miguel Guisti (Perú), definición que implica dos puntos. Uno, la jerarquización de los aspectos varios de la vida misma y otro, nuestra manera de vivir. Esto supone que debemos vivir la vida de la mejor manera posible y eso solo se hace cuando siempre se considera hacer el bien en todo lo que hacemos. Por lo tanto, nuestro ejercicio profesional, debe hacerse de la mejor manera posible, superando los dilemas de la profesión, desde un punto de vista ético con base a la moral que siempre tenga por fundamento, hacer el bien.

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