• Juan Carlos Martínez

La Ciencia en la formación y crecimiento de los Ingenieros

El pasado 10 de abril, se conmemoró a nivel mundial, el Día de la Ciencia y la Tecnología, en honor al aniversario del nacimiento del médico y farmacéutico argentino Bernardo Houssay, Premio Nobel de Medicina en 1947. La UNESCO concedió esta distinción al insigne científico, en virtud de sus descubrimientos en el campo de la medicina y la fisiología. Fue el primer latinoamericano en obtener este galardón. Las personas de ciencia lo celebramos con diversas actividades, incluso a pesar de las restricciones de bioseguridad por causa de la pandemia del Covid 19, sin embargo, virtualmente rememoró este significativo día mundialmente, incluyendo, nuestro país, Panamá.

Los Ingenieros e Ingenieras somos también personas de ciencia. En general, nos enfrentamos, tanto en el campo como en el escritorio a todo tipo de retos que activan nuestras neuronas para encontrar respuestas a problemas diversos. Sin embargo, muy en especial en el marco de la conmemoración de este trascendental día, cabe preguntarnos, ¿de qué forma o cómo resolvemos estos desafíos? ¿Realmente, somos hombres y mujeres de ciencia?


A veces creemos que sí, pero, en la práctica, considero necesario un “mea culpa” ya que me parece que debemos hacer algo más para encontrar las respuestas a los problemas de ingeniería que nos enfrentamos a diario y no resolverlos de manera mecánica o porque siempre se ha hecho así. También pienso que en esta propuesta de soluciones, generalmente podrían estar alejadas del entorno real en el que se van a poner en ejecución y no satisfacen a los usuarios finales de las obras que diseñamos o construimos, aun cuando nosotros consideremos que con lo concebido, ya todo está resuelto.


¿Qué podemos hacer mejor? ¿Qué podemos hacer para que nuestras soluciones no sean el producto de un pensamiento mecánico y que puedan tener un impacto positivo y beneficioso en los usuarios finales de los proyectos en los cuales prestamos nuestro servicio?


Desde la formación universitaria, y en el recorrido de nuestra vida profesional, debemos crecer en cuanto a los conocimientos teóricos y prácticos para concebir, diseñar, planificar, ejecutar, operar y mantener, diversos proyectos para nuestros clientes, para las comunidades y para el país. Estas obras pueden ser de diverso tipo, partiendo de infraestructura urbana, hasta edificaciones, como edificios y puentes, siempre, procurando el mejor aprovechamiento de los recursos y el menor impacto al medio ambiente. Para ello, es fundamental poner en práctica los saberes adquiridos en diferentes campos de las ciencias de la ingeniería, económicas, las sociales y, por qué no, las humanísticas. Así pues, nos valemos de la ciencia básica para desempeñar nuestro trabajo.


¿Y en qué consiste el conocimiento de la ciencia básica? Pues, naturalmente, en la comprensión de los fenómenos de la naturaleza mediante su observación y medición, la formulación de posibles explicaciones del fenómeno, la aplicación de las expresiones matemáticas que modelan su comportamiento, la puesta en ejecución de alternativas resolver el problema, el análisis del resultado de la solución aplicada y en los ajustes necesarios para mejorarla.


En el currículum académico del estudiante de Ingeniería, debe ser primordial la enseñanza y aplicación del método científico para abordar sus desafíos. Así se estimula al futuro colega, a la solución de los dilemas técnicos con otro alcance, en lugar de hacerlo de manera mecánica o porque “siempre se ha hecho así”. Debemos estimular a los estudiantes y, por qué no, a los colegas Ingenieros, a enfrentar los problemas de acuerdo con la forma como se acometen los retos mediante este procedimiento y conceptualizarlas en torno a las herramientas de apoyo. La pandemia nos ha permitido desarrollar instrumentos tecnológicos que, en antaño, sabíamos que las teníamos pero no las utilizábamos, y que pueden ayudarnos a cumplir con dicho cometido.


Nuestra experiencia en GEODINAMICS ha sido la de tratar de acometer los proyectos, los cuales nos presentan unos determinados desafíos por superar, mediante la aplicación del método científico. Invertimos tiempo en observar el problema y, en conjunto con el equipo de trabajo, involucrando a nuestros clientes, abordamos diversas hipótesis para resolverlo apoyados en las distintas disciplinas que se ven involucradas en el proyecto, cada uno aportando desde su rama del saber, pero entre todos con el objetivo común de proponer una solución práctica, factible, dentro de los parámetros de presupuesto, tratando de ofrecer en todo caso, una respuesta innovadora que respete al medio ambiente y satisfaga las expectativas del cliente y de sus usuarios finales.

Aprovechemos la coyuntura de la pandemia, la cual nos ha obligado a ser creativos para seguir sobreviviendo, y la conmemoración del Día del Científico, para meditar sobre qué y cómo hacemos las cosas y para tomar acciones que nos permitan siempre mejorar y construir una comunidad sobresaliente, un país distinto y un mejor planeta.


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